Aquellos que mantienen esta posición ignoran lo que la Biblia dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Aquellos que afirman que los profetas y los apóstoles no existen en nuestros días ignoran este versículo; y no creen en Pablo, que afirmó que la Iglesia del Salvador debe ser “edificad[a] sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20).
Es más, Pablo proclamó que los apóstoles y profetas deben continuar hasta ”que todos lleguemos a la unidad de la fe” (Efesios 4:11-13). Ya que el mundo está lejos de “una unidad de fe”, los apóstoles y profetas se necesitan definitivamente. ¿En qué parte de las escrituras dice que los profetas y los apóstoles deben terminar con la Biblia? No he hallado tales declaraciones. Lo fundamental para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es que somos dirigidos por apóstoles y profetas, empezando con José Smith. “Creemos en la misma organización que existió en la Iglesia Primitiva, esto es, apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.” (Sexto Artículo de Fe).
La necesidad de inspiración de Dios existe aún hoy en nuestra era nuclear, aún más que en épocas pasadas. Ninguna mente mortal podría producir lo que José Smith hizo, inclusive las ceremonias sagradas del templo SUD.
